Préstamo hipotecario

Paso 1

¿Qué es un Préstamo Hipotecario?

Un préstamo hipotecario es el instrumento legal a través del cual una entidad financiera, habitualmente un banco, pone a disposición de un prestatario una suma de dinero determinada. Este capital debe ser reembolsado en un plazo establecido, mediante cuotas periódicas que incluyen el capital prestado y los intereses devengados.

La finalidad de este tipo de préstamo es la adquisición, rehabilitación o construcción de un inmueble. Como garantía de devolución, el prestatario constituye un derecho real de hipoteca sobre dicho bien inmueble de su propiedad, otorgando así seguridad jurídica a la entidad prestamista ante el cumplimiento de las obligaciones contraídas.

Paso 2

¿Qué documentación se necesita?

Este documento es la escritura pública de hipoteca sobre una vivienda. Formaliza el préstamo hipotecario y su garantía real, siendo esencial para su inscripción registral y plena validez. Se requerirá su presentación ante notario, junto con la documentación acreditativa de la identidad y titularidad del inmueble, y su formato original es indispensable para el trámite.

Paso 3

Preguntas frecuentes

Recibirás el dinero del préstamo hipotecario el mismo día que firmes la escritura de compraventa de la vivienda. La formalización del préstamo y la compraventa ocurren de forma casi simultánea para que puedas disponer del capital en ese momento.

El día de la firma, tras formalizar la compraventa, la entidad financiera te abonará el capital del préstamo. Normalmente, se realiza mediante cheque bancario o transferencia inmediata a la cuenta del vendedor que hayas designado.

Los bancos suelen considerar que tu cuota hipotecaria no debe superar entre el 30% y el 40% de tus ingresos netos mensuales disponibles. Para calcular tu capacidad máxima de endeudamiento, suma tus ingresos netos mensuales y aplica ese porcentaje.

Generalmente, los bancos financian hasta el 80% del valor de tasación o mercado del inmueble. Esto significa que deberás aportar al menos el 20% del precio de compra con tus propios ahorros.

Además del 20% del precio de la vivienda que debes aportar, calcula aproximadamente un 10% adicional para impuestos (IVA o ITP) y entre un 1% y un 2% para gastos de Notaría y Registro. En total, podrías necesitar alrededor del 32% del coste de venta.

Sí, es imprescindible formalizar la hipoteca en una escritura pública ante Notario e inscribirla posteriormente en el Registro de la Propiedad. Estos trámites, a menudo gestionados por una gestoría, son esenciales para que la hipoteca tenga plena validez legal.

El plazo de devolución de un préstamo hipotecario suele ser elevado, pudiendo oscilar entre 15, 20, 25, 30 o incluso hasta 40 años. La devolución se realiza de forma fraccionada, generalmente mediante cuotas mensuales.

El plazo ideal depende de tu edad y capacidad económica. Plazos más largos implican cuotas mensuales más bajas pero un mayor coste total de intereses, siendo más convenientes para personas jóvenes. Plazos más cortos implican cuotas más altas pero menor coste total de intereses y menor exposición a subidas de tipos, siendo más adecuados para personas con mayor capacidad económica.

La amortización de un préstamo es el proceso de devolver el capital que te ha prestado la entidad financiera. Esta devolución se realiza habitualmente mediante cuotas periódicas, pero también puedes realizar pagos anticipados, totales o parciales.

Cada cuota mensual de tu hipoteca se compone de dos partes: una destinada a devolver el capital prestado (el principal) y otra destinada a pagar los intereses pactados, que es el beneficio que obtiene la entidad financiera por el préstamo.

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